No recuerdo muy bien cómo comencé a probar aceites, buscar recetas y ungüentos y hacer mis propios cosméticos, tampoco se muy bien qué me llevo a ello. Lo que sé muy bien es que mi piel se encuentra relajada y serena, nunca ha reaccionado ante ninguna condición diferente y yo estoy mucho más en paz sin dejarme llevar por los dictados marketinianos comerciales de las grandes marcas. Además ahorro un montón y no produzco residuos!

Cuando no sabes qué es lo que hace bien a tu piel, lo que de verdad la nutre y la protege, te dejas llevar por lo que hay porque al no manejar información no puedes elegir. La idea es sencilla: utiliza en tu piel ingredientes suaves y afines que la alimenten. El resultado es una maravilla: piel luminosa y bien tratada naturalmente.

La verdad es que ahora no hay excusa porque en los últimos años el mercado se ha llenado de nuevas marcas increíbles con texturas muy logradas y formulaciones de origen natural e ingredientes que no son agresivos con nuestro organismo. También puedes optar por hacer tus propios aceites, combinar los aceites esenciales que más te gusten y buscar recetas sencillas para tus productos diarios. Es todo un universo de conocimientos y rituales, pero con unas pequeñas pautas puedes comenzar a hacer algunas recetas que seguro que todas tus amigas te pedirán.