Meditar es algo que ya está muy presente en nuestras vidas y a menudo escuchamos sus enormes beneficios.

Comencé a meditar casi sin darme cuenta, una meditación activa, un largo paseo en la naturaleza que me fue elevando, me llevó a observar mis pensamientos y a recibir mensajes que sentí muy claros y reveladores y al mismo tiempo de una manera sutil.

La naturaleza y otras actividades ayudan a dejar de escuchar la radio de la mente y abstraernos, siendo más conscientes de nuestra respiración, espectadores de nuestros pensamientos y llenándonos de una placentera sensación de plenitud y paz. Los pensamientos gobiernan nuestra vida y eso condiciona nuestras experiencias y genera nuestras emociones. Por eso es importante poder observarlos, escuchar el discurso interior y ser capaz de cambiarlos o eliminarlos.

No existe un método único ni ninguna técnica concreta, más que la dedicarse unos minutos a uno mismo, concentrarse en la respiración (que es la única cosa realmente imprescindible en nuestra vida) y sentir como el oxígeno llega y nutre nuestros órganos sintiéndonos agradecidos y en paz. Puedes hacerlo de forma activa: pasear o pintar incluso bailar pueden servir, o puedes utilizar la manera tradicional de sentarse con la espalda recta y hombros relajados. Puedes estar en silencio, hacer una meditación guiada o escuchar mantras. Puedes hacerlo durante 5 minutos o durante el tiempo que quieras. Sólo hay una norma: HAZLO.

Meditar es mucho más que una moda o algo que comentar en ciertos grupos. Meditar te trae beneficios reales en todos los aspectos de tu vida y tu salud pero no lo sabrás hasta que no lo experimentes.

Estás aquí por una razón. Tu sabes que tienes las herramientas para transformar tu vida. Escucha tu intuición.